viernes, 11 de marzo de 2011

VALOR DE LEY ("True grit", 2010)


“El western fue en realidad inventado por Homero. Aquiles, Ajax, Héctor son representaciones de los héroes del western: el sentido de la justicia, el valor, la fuerza, la independencia, etc…
La única diferencia es que, para sobrevivir, unos confían en su habilidad para manejar la lanza o la espada y otros en su rapidez para desenfundar el revólver [...] Por esto siempre digo que la dimensión última del western no pertenece a los americanos, sino a todo el mundo.”

Sergio Leone

Los hermanos Coen nos tienen acostumbrados a analizar todo tipo de géneros descomponiéndolos y reconstruyéndolos, así que  lo  que hacen en “Valor de ley” no nos sorprende. Aunque tiene, sin embargo, el mérito añadido de componer un remake (no una versión) perfectamente fiel a la película de 1969, pero reinventando de forma aparentemente sencilla su lenguaje original.  El sentido del humor y el ritmo nuevos mejoran los primeros, tal y como lo hacen las interpretaciones de Matt Damon, mucho más convincente que Glenn Campbell en el papel de LaBoeuf,  o Hailee Steinfeld, una Mattie Ross espléndida (y superior a Kim Darby) que gana protagonismo en esta película respecto de la anterior, convirtiéndose en narradora de la historia igual que lo es en el libro homónimo de Charles Portis. En cuanto a Jeff Bridges (Reuben Cogburn) lo borda con hilos de ironía y desenfado, y llena la pantalla con su parche desacompasado con el de John Wayne (cada uno lo lleva en un ojo diferente, quizás Bridges quiso marcar la diferencia). No nos planteemos, sin embargo, la posibilidad de desbancar al Duque por el único trabajo que le mereció un Oscar, y asumiendo de entrada su gran interpretación, concedámosle además la ventaja de lo mítico.
Dicen los Coen que partieron básicamente de la novela, dejando un poco atrás la película de Henry Hathaway, para construir su “Valor de ley”. Pero lo cierto es que las verosimilitudes a nivel de guión entre las dos películas son tan obvias que hacen pensar que, o ambas son dos fieles calcos del libro, o los hermanos mienten deliberadamente. Aún así, la planificación del director bicéfalo (como les llaman algunos en la industria del cine) es un ejercicio distinto  en el que la noche, la nieve, un hombre vestido con una piel de oso y el rostro de una niña sobre un fondo estrellado son detalles que  dan al largometraje tintes de cuento. Y por qué no: al fin y al cabo el western, tal y como lo conocemos, es un género que, partiendo de una raíz histórica, se ha convertido en el retrato de un universo ficticio modelado en todo su conjunto por el propio cine.
En cualquier caso, la película se yergue entre un prólogo que quizás peque de lento y un epílogo que nos devuelve a la parte más trascendente del género con mucha sensibilidad. Y a pesar de que hay quien cree que es la película menos personal de los Coen, este “Valor de ley” no deja de ser una apuesta  inesperada y sin duda acertada de sus directores.

jueves, 3 de marzo de 2011

CISNE NEGRO ("Black swan", 2010)

A menudo hemos hablado de la importancia de lo sutil en el lenguaje cinematográfico, y de lo difícil y emocionante que resulta que nos enseñen sin mostrarnos. Desgraciadamente el director de “Cisne negro” no parece partidario de esta filosofía. Darren Aronofsky, no sabemos si por falta de recursos o por decisión propia, acude a la sangre y a los jirones de piel para describir el sufrimiento del alma, fórmula terriblemente irritante y hueca. El viaje introspectivo que se plantea en principio, el tránsito de una bailarina invadida por graves conflictos internos hacia el día de su primera gran actuación, es de una espiritualidad emocionante. Pero los vehículos utilizados para narrar la historia son tan burdos que destruyen su sentido inicial. O tal vez sea la delicadeza del planteamiento lo que no se corresponde con la intención final. Pero lo cierto es que lo que percibimos (algunos) es que alrededor de una Natalie Portman espléndida que derrocha poesía por cada poro de su piel, se levanta un mundo cuya torpeza narrativa lleva, por ejemplo, a que el desgarro de una mujer arrinconada ya por la edad a pesar de su juventud, Winona Ryder, se traduzca en partirle las piernas y convertirla en una especie de niña del exorcista.
Las películas son lo que son, y no lo que queremos que sean. Por ello no quisiera pretender que “Cisne negro” fuera lo que no es. Pero creo firmemente que para que un buen intérprete encarne el lado oscuro del cisne blanco sobre el escenario no necesita ni de alas emplumadas ni de ojos ensangrentados, y lamento que las inmensas expectativas de la película se desintegren entre tanto efectismo y tanta obviedad.  Me queda la duda de saber cuál es la auténtica cara de Aronofski, si la del intimismo o la del charco de sangre. Aunque, viendo su trayectoria, la duda se disipa rapidamente: evidentemente su rostro es el del sensacionalismo.

jueves, 24 de febrero de 2011

LAS INFLUENCIAS DE ANTONIONI EN EL CINE CONTEMPORÁNEO

Parece difícil hablar sobre el cine de Michelangelo Antonioni cuando él mismo decía: “No tengo nada que decir pero quizás tenga algo que mostrar. No es lo mismo”. Nacido en Ferrara en 1912, Antonioni construyó un universo enigmático y de una modernidad muy alejada de su tiempo, lo que le hizo ser a menudo incomprendido e infravalorado en pro de su coetáneo Federico Fellini.  Dice la escritora catalana Mercedes Salisachs que la ausencia puede tener volumen, y en el cine de Antonioni lo tiene inmenso. La introspección, el silencio, son protagonistas de largometrajes en donde los personajes desnudan su alma mediante tiempos muertos. Estos personajes son más de ahora que de entonces, personajes que, pertenecientes a la burguesía y teniendo sus necesidades básicas cubiertas, buscan desesperadamente la felicidad. La insatisfacción, la frustración, el desencanto, parecen palabras mucho más aplicables a la sociedad de hoy que a la de los años 60. Pero Antonioni conocía el mundo en el que vivía y lo reflejaba con un lenguaje arriesgadísimo que hoy consigue hacernos sentir identificados. Su cine no ha envejecido gracias a la radicalidad estética y argumental de su discurso, y le convierte en  autor de claves fundamentales del lenguaje cinematográfico moderno: una composición nueva, la inclusión del arte a todos los niveles, el no temer ni el silencio absoluto, ni la lentitud, ni la reflexión, y una inmensa osadía y dominio técnico para construir secuencias como la primera de “El eclipse” (1962) o la última de “El reportero” (1975). Dice Doménec Font que la época de Antonioni era una época en la que el cine tenía talento incluso para convenir las reglas de su propio suicidio. Y es cierto que el cine de Antonioni se suicidó en cierto sentido. Pero resurgió de sus cenizas admirado por muchos directores que, impresionados por su lenguaje experimental y poético,  quisieron seguir su estela. Sus influencias son incontables. Veamos unas cuantas.

El director chino Wong Kar Wai es quizás uno de los autores más influidos por Antonioni en nuestros días. Su estética elegante y su lenguaje de silencio recuperan aquel cine de los años 60.  En su obra “Deseando amar” (2000) el aire que se respira es puramente antoniniano. No en vano le buscó el director italiano para dirigir uno de los episodios de su última película, “Eros” (2004), junto a Steven Soderbergh y a sí mismo, resultando ser el relato más hermoso el del realizador hongkonés. Wong Kar Wai compone planos de gran calidad artística introduciéndose en el interior de sus personajes sin temor a desmenuzar sus almas ni a adentrarse en sus conflictos más íntimos. Y todo ello con sutileza y maestría.
                                  
También sería importante incluir en esta lista a Abbas Kiarostami. Muchos críticos se han referido a Roberto Rosellini y a su obra “Te querré siempre” a la hora de analizar la película “Copia certificada” del director iraní. No hay que olvidar que Antonioni fue asistente y guionista de Rossellini quien influyó extraordinariamente en su obra. La propiedad transitiva nos lleva a encontrar rasgos Antoninianos en la obra de Kiarostami quien, como su antecesor, se atreve a analizar la incomunicación oral y la angustia del mundo moderno sin palabras. El realizador asiático también analiza personajes introspectivos y descreídos de la vida y del amor con un lenguaje muy poético y tremendamente elaborado. Explora los sentimientos más complejos muy intensamente.

Regresando a Europa, Wim Wenders ayudó a terminar el film de Antonioni  “Más allá de las nubes” cuando el italiano se puso enfermo en 1995. Aunque “Más allá de las nubes” es una película claramente de Antonioni y no de Wim Wenders, ya en “París, Texas”  (1984) se observaban influencias del realizador ferrarés en el alemán. La sublimación de la composición, el tratamiento de los recuerdos y la elegancia estética, además de aquel terreno baldío que recorre el protagonista de la película consumiéndose a cada paso, crean un entorno que remite a los escenarios a veces inmensos y casi futuristas de Antonioni.

Para terminar, busquemos en los archivos de nuestro cine. Parece inevitable recurrir en este trance a Víctor Erice, nuestro mejor creador de silencios. Su microcosmos de lucha interior y de incomunicación es de una belleza inusitada en “El espíritu de la colmena” (1973) o en “El sur” (1983). Parece fácil relacionar la intensidad emocional de estas obras tan personales con las de Antonioni. La composición pictórica de los planos de Erice se traduce en pura lírica e impregna sus ambientes de misterioso existencialismo. El dominio expresivo del director vizcaíno le convierte en uno de los mayores genios de la narrativa audiovisual.

Así se extiende la mancha de aceite que arrastra el alma de Michelangelo Antonioni. El director italiano inventó una forma de crear, de rodar, incluso de pensar y analizar al ser humano absolutamente nueva para su tiempo. Alejado de las convenciones clásicas,  bañó con su halo de sabiduría técnica y artística  a muchos directores que quisieron seguir su rastro.
Que no nos abandone.

domingo, 13 de febrero de 2011

DE DIOSES Y DE HOMBRES ("Des hommes et des dieux", 2010)

El director francés Xavier Beauvois decide acometer la difícil tarea de describir, con apenas unos trazos de finísima pincelada, unos personajes de gran complejidad y humanidad en su última película, “De dioses y de hombres”. Pocas palabras, pequeños gestos, le son más que suficientes para retratar a estos monjes trapenses basados en personajes reales que vivieron en los años 90 en el monasterio de Nôtre Dame de l’Atlas, en Thiberine (Argelia). La película es un relato profundo y místico en el que la convivencia y el respeto son protagonistas junto a  los miembros de esta comunidad magníficamente interpretados por un grupo de actores acertadísimo. Estos hombres se enfrentan a una situación muy dura cuando problemas entre el gobierno local y grupos extremistas desencadenan una ola de violencia que amenaza su seguridad. Ellos afrontan la situación con mucho miedo pero también con un increíble coraje y mucha dignidad. Como en “El lago de los cisnes”, y escuchando su melodía, deciden luchar para que sus espíritus permanezcan juntos para siempre, y morir como han vivido: siendo la rama en la que se apoyan los pájaros de su entorno.
La película, con varios premios y múltiples nominaciones, entre ellos el importante Gran Premio de Honor de Cannes, construye sin artificio melodramático una isla de  espiritualidad cisterciense que intenta sobrevivir en un mar musulmán. Absurdos son la vida, la lucha religiosa o política, el martirio… quizás la reflexión de uno de estos personajes, Christian, sea certera, al margen de creencias religiosas o no. Quizás nada tenga sentido en la vida o en la muerte si no el amor, el amor al prójimo o a la propia obra. Quizás todo consista en amar.

viernes, 4 de febrero de 2011

ANIMAL KINGDOM (2010)

Si no puedes con ellos, únete.

El reino animal dicta una ley natural en la que queda establecido que los seres más débiles están condenados a desaparecer. Joshua Cody (James Frecheville), un joven de apenas 18 años que se ve inmerso a la fuerza en una jungla de delincuencia, aprende en poco tiempo que no es invisible como él creía (le detecta el secador de manos contra todo pronóstico) y que debe luchar para sobrevivir. Esto le llevará a enfrentarse al jefe de la manada, igual que lo hace Malik El Djebenalo (Tahar Rahim) en la reciente película francesa dirigida por Jacques Audiard, “Un profeta” (“Un prophète”, 2010). A ambos personajes, jovencísimos y vulnerables, la vida les pone en la misma tesitura, y a ambos se les ve crecer en pantalla (dos buenas interpretaciones), no por el paso de los años, si no por la dureza de la prueba a la que son sometidos. La experiencia les vuelve fríos y calculadores tras un corto aprendizaje (no hay tiempo para más) y aprenden a reinar en el infierno que les ha tocado vivir.
Con un lenguaje austero y una gran frialdad fotográfica, la película genera momentos de auténtica tensión salpicados de golpes brutales que se ven enfatizados por el contrapunto de suceder en un clima de total naturalidad. Dirigida por David Michôd y ganadora del Premio del Jurado en el festival de Sundance a la mejor película internacional, este largometraje australiano es un prometedor debut de su realizador que elabora una obra nada efectista y de una eficacia demoledora acompañado de un casting perfecto que camina a su paso.

jueves, 27 de enero de 2011

POESÍA ("Shi", 2010)

La poesía de la melancolía, de vivir el drama con una sonrisa en los labios, de llenar la existencia de pequeños detalles, de aprender a escribir poesía en el ocaso de la vida… todo eso es “Poesía”, la última película del surcoreano Lee Chang- Dong.
Mientras Mija, personaje protagonista de la historia, busca obsesivamente la fórmula para escribir un poema, el director asiático lo escribe rodando magistralmente esta obra. El tempo de la película fluye sereno impregnado de las alegres vestimentas de la protagonista y de su sonrisa, sonrisa que se va borrando a medida que se van borrando sus razones para seguir viviendo. La actriz Yoon Hee-Jeong interpreta a una mujer mayor inquieta e inteligente que aprende a ver lo que mira y a vivir con dignidad, y para quien solo la poesía parece tener sentido cuando el mundo se deshace a su alrededor.
El papel de Mija es un papel doloroso y poético, y  Yoon Hee-Jeong lo borda creando un tándem difícilmente superable con su director, Lee Chang- Dong. El resultado es una película desgarradora y de gran belleza que ganó el premio al Mejor Guión en el Festival de Cannes 2010 y que compone una pequeña joya con un título perfecto que, escrito en coreano, parece un poema dibujado.

viernes, 21 de enero de 2011

UNAS LÍNEAS SOBRE "PLANES PARA MAÑANA"

Aunque el recurso de las vidas cruzadas ha sido ya muy utilizado en obras cinematográficas, no está de más si el objetivo es unir las experiencias de cuatro mujeres puestas a prueba el mismo día. Un elenco de buenas actrices, Goya Toledo, Carmen Elías, Ana Labordeta y una gran revelación, Aura Garrido, encarna a la perfección a cuatro mujeres cuyas vidas se entrelazan mientras se enfrentan a complicadas coyunturas. Las cuatro ven sus vidas desmoronadas (o recuperadas) en apenas 24h, y son un estupendo retrato de superación. Esta primera película de Juana Macías es un buen ejercicio de estructura cimentado sobre un guión sólido, y sobre todo, “planes para mañana” es un largometraje muy digno, cualidad nada despreciable.


UNAS LÍNEAS SOBRE "SUNSHINE CLEANING" (2010)

Invadidas por una mezcla de aprensión, repugnancia y expectación. Así abren cada día la puerta de los escenarios de los crímenes que van a limpiar Rose y Norah Lorkowski, dos hermanas muy diferentes y con muchos problemas personales que luchan diariamente por salir adelante. “Sunshine cleaning” es una película que conjuga drama y sentido del humor a la perfección, narrando las difíciles vidas de unos personajes sencillos y muy humanos maravillosamente bien interpretados. La directora, Christine Jeffs,  construye una historia sutil y con pocas pretensiones que nos recuerda a “Pequeña Miss Sunshine” (de los mismos productores) en muchos de sus rasgos, entre ellos en parte del título, ese “sunshine” que es un halo de esperanza, una luz que ilumina las existencias de los personajes que deambulan por la penumbra de este pequeño universo agridulce pero amable.

jueves, 20 de enero de 2011

MEJORES PELÍCULAS DEL 2010

ESPAÑOLAS

1   TAMBIÉN LA LLUVIA (Iciar Bollain)
2   PA NEGRE (Agustí Villaronga)
3   ENTERRADO (Rodrigo Cortés)
4   BALADA TRISTE DE TROMPETA (Alex de la Iglesia)
5   HABITACIÓN EN ROMA (Julio Medem)
6   MARÍA Y YO (Félix Fernández de Castro)
7   EL GRAN VÁZQUEZ (Óscar Aibar)
8   PLANES PARA MAÑANA (Juana Macías)
9   BICICLETA CUCHARA MANZANA (Carles Bosch)
10 AMADOR (Fernando León de Aranoa)

EXTRANJERAS

1   LA CINTA BLANCA (Das weisse band, Michael Haneke, Alemania, Austria, Francia e italia)
2   POESÍA (Shi, Lee Chang- Dong, Corea del sur)
3   UN PROFETA (Un prophète, Jacques Audiard, Francia)
4   LA RED SOCIAL (The social network, David Fincher, USA)
5   EXIT THROUGH THE GIFT SHOP ( Exit through the gift shop, Bansky, Reino Unido)
6   CIUDAD DE VIDA Y MUERTE (Nanjing! Nanjing!, Lu Chuan, China)
7   UNCLE BONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS (Lung Boonmee raluek chat, Apichatpong Weerasethakul, Tailandia)
8   YO SOY EL AMOR (Io sono l'amore, Luca Guadagnino, Italia)
9   BRIGHT STAR (Bright Star, Jane Campion, Reino Unido)
10 SUNSHINE CLEANING (Sunshine cleaning, Christine Jeffs, USA)

El autor se reserva el derecho de modificar la lista en función del aumento de su bagaje cinematográfico relativo a 2010.

martes, 11 de enero de 2011

BALADA TRISTE DE TROMPETA (2010)

SERGIO
¿Por qué quieres ser payaso?

El payaso triste no contesta. Sergio da un golpe con el vaso de vino en la mesa.

SERGIO
¡¡Contesta, joder!! ¡¡Algo habrá!!
Nadie se hace payaso porque sí.
¿Porque te da miedo la vida?
¿Porque lo eran tus padres?
¿Porque quieres humillarte?

JAVIER
¿Y usted?

SERGIO
Porque si no fuera payaso sería un asesino.

JAVIER
Yo también.

Estas líneas son algo más que diálogos de “Balada triste de trompeta”. También son una declaración de principios de su autor, Alex de la Iglesia, director y guionista de la película, que apuesta por la violencia gratuita y el absurdo más absoluto en esta comedia negra.
El largometraje, ambientado en un microcosmos de caravanas y animales circenses como un estallido de fuegos artificiales siniestro sobre trajes de luces eclesiásticos y ambientes urbanos decadentes, es un compendio de imágenes grotescas en donde la violencia es una protagonista más, o quizás la única. “Balada triste de trompeta” encadena planos fortísimos sin hilo conductor, y resulta ser un espectacular continente sin contenido, el maravilloso envoltorio de una ausencia, la ausencia de historia. Y es que el triángulo amoroso de los tres personajes principales no es más que una justificación para construir encuadres brutales previamente compuestos en la mente del director, lo que convierte al guión en un “collage” de impresiones. Cierto es que la historia se enriquece por el sentido del humor bien empleado y el juego de apariciones de personajes y acontecimientos importantes de la historia de nuestro país. Y alimenta el encanto del conjunto la procesión de actores secundarios que divierte y recuerda aquellos tiempos del cine español en los que parecía que los secundarios primaban sobre los principales. En este caso Santiago Segura, Manuel Tallafé, Terele Pávez, Fernando Guillén Cuervo, Luis Varela, Sancho Gracia… forman un entrañable elenco ya casi necesario en las películas del realizador.  Pero no hay que olvidar que entre un prólogo magníficamente montado y un desenlace muy “a lo Alex de la Iglesia” con carácter de espectáculo y en un escenario emblemático de Madrid (en este caso el Valle de los Caídos), los tres actores principales (como todos los demás) son marionetas cuya elaboración y ambigüedad estéticas eclipsan su esencia, posiblemente porque no la tienen.
La película es  una coyuntura difícil para el público de fuera de nuestras fronteras. De hecho, la crítica internacional estuvo muy dividida en el Festival de Venecia ante un Quentin Tarantino entusiasmado que se sintió identificado en el uso desenfadado de la violencia más extrema. En cualquier caso, cierto es que no nos sorprende que Alex de la Iglesia no sepa ni contar historias ni definir personajes (sálvese de la quema “El día de la bestia”), como tampoco lo hace su gran talento visual, claramente destacable en nuestro país. Pero podría decirse que la estética brutal que nació en “Acción mutante” ha llegado a su madurez. Y la verdad es que su fuerza es tan aplastante que uno se pregunta si es necesario que haya fondo bajo la forma. La película, no apta para almas sensibles, irradia una plasticidad impactante que nos arrastra en una historia sin sentido que exige un acto de fe. Y la capacidad o incapacidad para llevar a cabo dicho acto de fe alimenta una profunda controversia que dificulta decidir si el resultado, histriónico y enloquecido, es o no una buena obra. Parece que la reacción ante “Balada triste de trompeta” sólo pueda proceder de las entrañas.
El debate queda abierto.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ENTERRADO ("Buried", 2010)

No somos nadie.

Echado hacia adelante y con un escalofrío recorriéndole el cuerpo. Así queda el espectador en la butaca tras ver “Enterrado”, la última película de Rodrigo Cortés. Este director, de origen gallego, parte de un guión escrito por Chris Sparling que deambuló por Hollywood durante cerca de un año sin que nadie quisiera producirlo. Y el experimento, arriesgadísimo, se ha convertido en manos de Cortés en un gran acierto.
El personaje principal de la producción (y único físicamente) es un hombre, Paul Conroy (Ryan Reynolds), cuyas circunstancias personales nos acercan a una situación que, de entrada, nos resulta alejadísima. ¿Cómo sentirse identificado con un transportista norteamericano que es secuestrado en Irak por insurgentes y enterrado en el desierto? Ahí radica uno de los logros del guionista, y es que a través de la humanidad del protagonista, de su universo, consigue que nos veamos reflejados en él, en un hombre que no es nadie, como casi todos nosotros. Y el vernos reflejados en él amplifica nuestro sentimiento de horror, subrayado además por la planificación de Rodrigo Cortés, completísima y justificadísima, en un ejercicio de estilo impecable. Todo ello tejido sobre la base de uno de nuestros terrores primarios: ser enterrado vivo. Entre un planteamiento estremecedor y un desenlace demoledor, la trama construida es una denuncia visceral y espeluznante que nos acerca a la certeza de que estamos totalmente desamparados en un mundo en el que la mayoría de nosotros no importa nada,  sólo importan el dinero y el poder.
Esta historia, brutal en esencia, fue rodada en Barcelona en sólo 17 días. Un ejemplo de que pocos medios son más que suficientes cuando sobra el talento. Y en “Enterrado” hay tanto talento como claustrofobia, angustia, desesperación y terror. Y también hay un nombre: un nombre que Paul escribe con esperanza y que es un recurso de guión magnífico, una metáfora estremecedora del horror y la verdad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

BIUTIFUL (2010)

Viendo “Biutiful” uno tiene la sensación de asistir a más de lo mismo. Las fórmulas que en otras ocasiones sirvieron a González Iñárritu para destacar, se convierten en esta película en una imitación de sí mismo no muy justificada. El drama a destajo sin un por qué, tejido en tramas y subtramas deshilachadas y mal integradas, aleja al espectador de un cúmulo de miserias humanas que roza lo inverosímil; la misma estructura circular de siempre, sin un verdadero hilo conductor, parece innecesaria y abraza más de dos horas de película que pesan, con personajes en su mayoría mal definidos; lo que en “21 gramos” (2003) o en “Amores perros” (2000) emocionaba hasta sobrecoger, en “Biutiful” nos deja indiferentes.
Acostumbrados a los magníficos y terribles retratos de la realidad y la condición humana que en otras ocasiones nos ha presentado el director mejicano, se hace difícil participar de este alarde melodramático en donde el regodeo ante la enfermedad y  la fatalidad nos resulta incomprensible. El propio Javier Bardem, a pesar del premio al mejor actor en Cannes por esta cinta, parece desmotivado ante la imposibilidad de construir un buen personaje sobre una base tan débil, un Uxbal que uno no entiende si es un ejemplo de solidaridad o un sinvergüenza, que no merece ni el apelativo de personaje turbio porque no lo es: es incoherente  y, lo que podrían ser matices en otro caso, en el suyo no son más que sinsentidos.
 Cierto es que determinadas secuencias sorprenden por su maestría (véase la persecución por la policía de los inmigrantes africanos) y que lo más valioso de la película son los últimos 10 minutos en los que,  por fin, reconocemos al director y su sensibilidad, y en los que, por fin, se nos encoge el corazón.
No obstante, “Biutiful” es muy decepcionante.

viernes, 10 de diciembre de 2010

RUMORES Y MENTIRAS ("Easy A", 2010)

El director estadounidense Will Gluck se propone mostrarnos a través de un género menor (si es que alguno puede considerarse menor) cómo la moralidad falsa y superficial  que retrataba Nathaniel Hawthorne en su libro “la letra escarlata” sigue bien presente en la sociedad actual y en los sectores más inesperados. Poco han cambiado en este sentido las cosas, y aunque ya no bordemos símbolos en la ropa de las víctimas como lo hacían en el siglo XVII, utilizamos otros recursos igualmente valiosos para juzgar y estigmatizar a nuestros semejantes por los motivos más absurdos. Y es que el instituto en donde transcurre la comedia adolescente “Rumores y mentiras” no es más que una prolongación de nuestra sociedad, un microcosmos en el que todo se sabe y todo se cuenta, caldo de cultivo de intolerancia y de falta de solidaridad. Los métodos han cambiado, eso sí, y lo que en tiempos de los mentideros tardaba días en propagarse, o con las gacetas tardaba horas, ahora tarda segundos en atravesar el mundo gracias a los sms o a las redes sociales.  De hecho, en un momento en el que David Fincher estrena “La red social”  en donde nos presenta tanto el proceso de creación como al creador de Facebook, está bien asistir a los efectos de estas redes en cualquier rincón del mundo. Y los efectos son pocos: mayor pérdida de intimidad y divulgación de rumores y mentiras, que no nos molestamos en comprobar, a la velocidad del rayo (bueno, seamos justos: también de alguna verdad). En cualquier caso sorprende, y no se sabe si alivia o desconsuela, a los que dejamos el instituto hace ya tiempo, ver cómo nada  ha cambiado, sólo las herramientas utilizadas. Tan modernos para unas cosas y tan arcaicos para otras. Eso sí: lo que no consigue la protagonista acudiendo a un confesionario tradicional o visitando a un pastor, lo consigue gracias a Internet. Y es que, probablemente, ningún sector funciona ya como debe si no está informatizado.
Ella, Emma Stone, es una actriz muy joven, con mucho talento y  llena de registros, que encarnaría a la perfección y con mucho sentido del humor el papel protagonista si no fuera porque tiene un defecto: es demasiado guapísima. Demasiado guapísima para encarnar a una adolescente invisible para el sexo opuesto hasta que deja circular rumores. Aún así, el elenco al completo convence,  y “Rumores y mentiras” es una comedia ingeniosa y divertida, con buenas intenciones. Muy recomendable.

viernes, 3 de diciembre de 2010

UNCLE BOONMEE RECUERDA SUS VIDAS PASADAS ("Loong Boonmee raleuk chat", 2010)

Realismo mágico.

Apichatpong Weerasethakul compone en “Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas” una obra muy personal y poética en la que se funden la vida y la muerte. Apuesta arriesgada basada en la historia real de un hombre que, llegado a un alto nivel de meditación, decía ser capaz de recordar sus otras vidas, la película construye una historia en la que fantasía, mística y creencias populares  juegan un papel fundamental. La forma y el fondo de la cinta maravillan. Asistimos a composiciones de planos cuya belleza sobrecogedora  une lo humano y lo divino. Y la narración, puro realismo mágico, sorprende e incluso llega a divertir con un mensaje de esperanza que niega la muerte y confía en la transmigración. Esa no- muerte nos guía en una maravillosa reflexión y nos sumerge en poesía, la poesía de poder morir sin prisa,  rodeado de las personas queridas vivas y muertas, y en el lugar elegido. Una muerte dulce que nos llevará a recordar esta vida como otra más en nuestra próxima reencarnación.
En el peculiar universo del director, gran amante de la fantasía y la ciencia ficción, lo sobrehumano se convierte en humano y la naturaleza es un personaje más. Todo ello, en palabras del propio Weerasethakul,  en formato analógico para subrayar su homenaje al cine de terror tailandés de los años 70, con actores inexpresivos y monstruos mal confeccionados: una estética casi tierna para una historia con momentos conmovedores.
En una fusión de trascendencia y sentido del humor, esta película tailandesa es una brillante historia y un buen ejemplo de artesanía cinematográfica . Merecedora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y del Premio de la Crítica en el Festival de Sitges,  “Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas” es una obra fascinante y compleja. Para amantes del cine.  

miércoles, 1 de diciembre de 2010

SCOTT PILGRIM CONTRA EL MUNDO ("Scott Pilgrim vs the World", 2010)

Desde el momento en el que el logo manipulado de la Universal le remite a un antiguo videojuego, el espectador comprende que el director Edgar Wright ha optado por volver a dirigirse a su mejor público, el público “geek” o público friki, adorador de la informática, la ciencia ficción, los videojuegos y los cómics (entre otros).  En “Scott Pilgrim contra el mundo” todas estas referencias culturales son constantes, y el director las integra fluidamente como ya hizo en sus anteriores trabajos “Zombies Party” (Shaun of the dead, 2004) y “Arma Fatal” (Hott Fuzz, 2007).
Scott Pilgrim es un personaje que se ve obligado a enfrentarse a los siete ex- novios despechados de su gran amor, Ramona Flowers. Basada en las novelas gráficas de la canadiense Bryan Lee O’Malley y ambientada en las calles y los ambientes de un Toronto helador, “Scott Pilgrim contra el mundo” comienza como una comedia adolescente que recuerda  a la serie televisiva “Aquellos maravillosos 70 de David Trainer (That ‘70s Show ,1998) y termina como un videojuego de vieja consola. Como en la sitcom americana, las ideas son simples y el humor inteligente alrededor de unos personajes que son caricatura de sí mismos y de unos diálogos que rayan lo puramente absurdo. Sumergido el espectador en esta dinámica, la historia da un giro total y el protagonista (Michael Cera), un héroe/ antihéroe  con rostro peculiar y antecedentes de rompecorazones inesperados, se ve inmerso en una cruzada contra 7 fanáticos. Sus furiosos rivales le obligan a desplegar sus grandes dotes marciales, desconocidas hasta el momento, en lo que parece un videojuego interactivo al que arrastra a los demás personajes, todos ellos interpretados por jóvenes actores de gran frescura. La novedad de las primeras luchas, salpicadas de música y coreografías estilo Bollywood, dura sin embargo poco. Las acrobacias de los luchadores y los espectaculares efectos digitales al puro estilo “Kill Bill” (Quentin Tarantino) se tornan un tanto repetitivos en una historia que, por su naturaleza, dificulta la variedad.
Todo el largometraje está aderezado por la inclusión de lenguaje icónico típico del cómic, sin abandonar en ningún momento la pantomima, siempre presente en la obra de Edgar Wright. El director lo parodia absolutamente todo en la película, desde  las referencias culturales hasta  el clima de Toronto, pasando por la estética de sus personajes y la comedia adolescente americana.  Burla ingeniosa y constante en una película divertida y sorprendente que peca, sin embargo, de ser un tanto irregular.

viernes, 26 de noviembre de 2010

TOY STORY 3 (2010)

“Toy Story” (John Lasseter, 1995) nos introdujo en un universo paralelo en el que tanto la magia infantil como  las emociones adultas tenían cabida en una forma de expresión que nacía entonces y que hoy tiene una firma inconfundible. Los creativos de Pixar son únicos recuperando las fantasías abandonadas en el cajón de los niños de ayer para captar a los niños de hoy. Y aún así, lo cierto es  que, al acudir a la tercera entrega de una saga de animación ya destacada, ningún espectador espera sorprenderse  con una nueva película igual o mejor que las dos anteriores. Y este es el caso de “Toy Story 3”.

En la película que nos ocupa, dirigida por Lee Unkrich (editor de las dos primeras entregas y codirector de la segunda),  los personajes continúan con el proceso de madurez que ya iniciaron en “Toy Story 2” al presenciar como Andy crecía y empezaba a perder el interés por ellos. En esta tercera parte,  la pandilla de Booz y Woody se ve enfrentada al olvido total de “su niño” y a la necesidad de reenfocar “su vida”. Con una perfección técnica incuestionable y, probablemente, hoy por hoy inmejorable (son impresionantes los movimientos de los personajes, sus rostros, su puesta en escena),  mucho sentido del humor, cantidades ingentes de ingenio y una buena dosis de sensibilidad, Toy Story 3 nos sumerge en una aventura emocionante de superhéroes invencibles que sufren y luchan. Sufren por verse olvidados en un baúl, por la desaparición del niño Andy y por perder el sentido de su existencia; y luchan por mantenerse unidos, por su amistad y por volver a ocupar un lugar importante en la infancia.
En esta gran metáfora de la vida, la trama fluye con giros constantes (aunque no innovadores y a veces excesivamente complejos) y está expuesta de forma totalmente cinematográfica, una trama iniciada por una secuencia loca, casi surrealista, que parece ideada por un niño, y rematada por la tristeza de una despedida, de género puramente adulto. La película está llena además de detalles geniales y sutiles, como es habitual en PIXAR, a nivel de escenarios,  personajes y diálogos.
Sobra pues decir que Toy Story 3 es una muy buena  película, y probablemente no se equivoque la que suscribe si asegura que, con esta tercera entrega, la saga “Toy Story” pertenece ya a la historia del cine, y no sólo a la del cine de animación.

jueves, 18 de noviembre de 2010

SIETE OCASIONES ("Seven chances", 1925)

“Siete ocasiones” es una auténtica joya. Y no lo es por su antigüedad o por la nostalgia del pasado, lo es por su modernidad y por su ingenio. Buster Keaton era un maestro excediendo los límites del sentido común, y películas como esta con persecuciones, golpes, caidas … han convertido al “slapstick” en un género ya eterno.
La historia de “7 ocasiones” se basa en una obra teatral, lo cual no era una excepción en el cine de la época. En este caso, el personaje de Jimmy Shannon (Keaton) corre para casarse antes de las 7h de la tarde y cobrar así una herencia multimillonaria. Corre y corre,  y el mundo se desmorona a su alrededor sin que el actor mude la expresión de su rostro en ningún momento. Y son esa expresión de “cara de piedra” (como le llamaban algunos) que tanto se alejaba de los aspavientos dramáticos habituales en los actores de la época, y la habilidad técnica para resolver algunas secuencias maravillosas de su filmografía, las que han convertido su obra en tremendamente moderna. No hay más que ver secuencias como  la de  la avalancha de piedras de “siete ocasiones” en la que un Buster Keaton de sorprendente agilidad sortea inmensas rocas haciéndonos asistir a un atrevimiento físico inimaginable en una imagen digna de videojuego. Y es que, resultando ser el “slapstick” un género muy popular en su momento que convertía la brutalidad en risa, su violencia física lo hizo casi desaparecer de la ficción para alimentar en ocasiones a la animación.
Los gags de “siete ocasiones” en los que este director, guionista y actor, conocido por “Pamplinas” en España, desplegó toda su inspiración, rayan el surrealismo y la genialidad con ritmos muy musicales  y un lenguaje imposible de superar en pureza. Y cómo no  nombrar, so pena de desvelarlo, el plano de la película que forma parte destacada de la historia del cine. Un plano en el que un Jimmy Shannon, distraído, avanza por una gran avenida mientras, de forma inquietante, se van agolpando mujeres a su espalda. La aparición progresiva de cientos de mujeres y la composición de la imagen nos hacen pensar en una película de terror, por lo que quizás no fuera una pamplina la misoginia que, dicen, sufría "Pamplinas".

jueves, 11 de noviembre de 2010

COPIA CERTIFICADA ("Copie conforme", 2010)

No al amor eterno

Bajo un estilo narrativo complejísimo, el director iraní Abbas Kiarostami se arriesga a desmenuzar los entresijos de la pareja sintetizando años de relación en apenas unas horas de tiempo real. Lo hace mediante una fantasía, y el tema de la pareja, manido y mil veces empleado, se engrandece por la forma innovadora de la historia, radicalmente alejada de las estructuras clásicas. Tal planteamiento lo lleva todo al extremo: las emociones, las conclusiones, las vivencias de los personajes. Éstos, antagónicos de principio a fin, son una anticuaria francesa y un escritor inglés encarnados por Juliette Binoche, rebosante de naturalidad y sentimiento, y William Shimell, cuya torpeza interpretativa favorece en este caso la frialdad e insensibilidad manifiestas de su personaje. Ambos, sobre todo ella, pasarán en poco tiempo del amor al desamor, de la ilusión a la desilusión… del todo a la nada, en un ejercicio de gran intensidad dramática.
Pero “Copia certificada” no habla sólo de la pareja: también lo hace de la maternidad, el egoísmo, la soledad… y lo hace con reflexiones más o menos acertadas, pero con un lenguaje cinematográfico mágico. Un lenguaje que nos permite ver los ojos de los actores y el objeto de sus miradas en un mismo plano, que nos muestra sus gestos y lo que ocurre tras la cámara al tiempo… y todo a través de cristales, de espejos, de reflejos… cuidadosos artificios cuyo objetivo es sumirnos en la copia certificada que todos somos, copia con valor intrínseco de un original que quizás nunca existió.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

PAN NEGRO ("Pa negre", 2010)

“Pa negre” es un drama que deja el corazón en los huesos. Y no sólo lo hace por la tristeza que desprende, sino también por la angustia permanente que transmite, el malestar, el horror. Desde la primera secuencia de la cinta en la que la cámara tiembla llena de tensión, sabemos que la película que comienza será inquietante y dura, de esa dureza seca y escalofriante que Agustí Villaronga sabe transmitir tan bien.

La ambientación de la Cataluña rural de postguerra, recreada por Ana Alvargonzález, así como la fotografía de Antonio Riestra, componen magníficos cuadros de miseria, de un desasosiego casi palpable que parece no tener escapatoria sino más allá de la muerte. En ese ambiente que hiela el corazón, Villaronga plasma con brutalidad los destrozos que la guerra civil española provocó en miles de familias. Las secuencias violentas lo son en extremo y tremendamente bellas, como es habitual en el director, pero también son bellos los símbolos que sabe utilizar con gran delicadeza, como la taza de porcelana vacía, único objeto precioso y ensoñador que Andreu se lleva a la boca para huir por unos segundos del mundo de dolor que le rodea.

Las interpretaciones de los niños, Francesc Colomer y Marina Comas, son desgarradoras y muy maduras en papeles complejos de inocencia interrumpida. Y Nora Navas, ganadora bien merecida de la Concha de Plata a la mejor actriz en el festival de San Sebastián, encarna maravillosamente a un personaje lleno de matices terribles que sufre sin tregua. Los actores secundarios, Sergi López y Eduard Fernández, dejan que sus papeles fluyan de una forma sencilla y llena de maestría, no así Laia Marull, que habiendo demostrado en otras ocasiones ser una buena actriz, no está esta vez a la altura de las circunstancias, interpretando al único personaje forzado y poco creíble de la producción. En cuanto a Roger Casamajor, he de decir que no llegó a emocionarme en ningún momento ni leí los suficientes matices en su rostro.

En la película, homónima del libro de Emili Teixidor en el que se basa Villaronga, nada es blanco ni negro. Los personajes son terriblemente complejos, llenos de contradicciones y mentiras, temerosos del hambre y la muerte. Predican ideales que traicionan, protegen a los asesinos de sus amigos más queridos, nacen sensibles y solidarios y el dolor les convierte en seres crueles.
Y es que, entre tanto dolor, qué hay más terrible que negar a un ser querido y borrarle con el vaho del aliento sobre un cristal para poder sobrevivir y olvidar

martes, 2 de noviembre de 2010

LA RED SOCIAL ("The social network", 2010)

El otro día oí a un compañero decir que “la red social” es una película vacía. Quizás no sea vacía, quizás quiera parecer vacía porque vacío es el tema del que trata. Y es que Facebook es una herramienta impersonal que se vende como foro de relaciones cuando su valor real es el de una descomunal base de datos en la que estamos (casi) todos inscritos.
Esta red social es el símbolo por antonomasia de la incomunicación cada vez mayor de nuestra sociedad. Y su creador, Mark Zuckerberg, es uno de los paradigmas de esta incomunicación, genio inadaptado y soberbio, que se convierte con apenas 20 años en un personaje tremendamente poderoso económica y socialmente, como ya lo hiciera Charles Foster Kane en la famosísima película de Orson Welles. Y es que los paralelismos entre “Ciudadano Kane” y “La red social” son evidentes: las dos narran historias en “flash- back” de dos personajes muy influyentes de su tiempo (uno ficticio y otro no); al final de la película los dos están solos, incapaces siquiera de retener a su mejor amigo al que traicionan; y ambos añoran algo muy importante en sus vidas que ni el poder ni el dinero les devolverán: Charles Foster Kane su Rosebud (el trineo que simboliza su niñez y la vida que le robaron) y Mark Zuckerberg a Erika Albright , que se alejará de él por su enorme torpeza en las relaciones humanas.
”La red social”, sin ser un clásico del cine como lo es “ciudadano Kane”, es una buena película con un ritmo trepidante que acompaña al ritmo de creación y evolución de Facebook. David Fincher demuestra una vez más tener un pulso admirable con los actores entre los que destacan Jesse Eisenberg y Justin Timberlake por sus magníficas interpretaciones. Y la película goza de una gran estructura en la que la historia se ve englobada por dos secuencias fundamentales que sintetizan a la perfección su argumento. En la primera secuencia asistimos a la ruptura de Mark y Erika debida básicamente a la inadaptación social de éste (secuencia en la que nos queda claro qué clase de personaje es el protagonista), y en la última Mark intentará recuperar a Erika agregándola como amiga en Facebook. Y es que lo que es incapaz de hacer en persona lo intentará a través de la herramienta que ha creado y que se ha convertido en una prolongación de sí mismo. Como también lo ha hecho de millones de personas.